El Análisis Aplicado de la Conducta (ABA) es el único tratamiento con evidencia científica hasta el momento para niños con TEA, según la Organización Mundial de la Salud. Es un enfoque de la enseñanza que lleva más de 30 años aplicándose para enseñar determinadas conductas basándose en los principios del aprendizaje.

 Es un tratamiento:

> Aplicado, ya que se centra en la aplicación de principios básicos de la conducta para aumentar o reducir conductas significativas.

> Conductual, puesto que se centra en la conducta en sí misma como objetivo del cambio.

> Analítico, pues busca identificar las relaciones funcionales entre la conducta y el ambiente.

> Tecnológico, ya que todos los procedimientos se definen de forma completa y precisa.

> Conceptualmente sistemático, lo que implica que “no hay dos tratamientos iguales”, el tratamiento es individualizado para cada niño, los procedimientos están ligados y descritos en términos de principios básicos de la conducta.

> Efectivo, pues los cambios de la conducta son significativos para los alumnos y sus familias.

> General, puesto que se intentan descubrir procedimientos que puedan ser aplicados a muchos individuos en diferentes lugares.

 

(Baer, Wolf y Risley, 1957)

Por lo tanto, se caracteriza por ser un tratamiento que contempla e interviene en todas las áreas del desarrollo del niño afectadas bien sea por defecto o por exceso.

 

Para nosotros una de las mayores diferencias entre ABA y otros tratamientos es que se lleva a cabo un registro diario y minucioso de los procedimientos aplicados y los aprendizajes que se suceden, para poder analizar los avances y las dificultades existentes mediante la revisión de los datos tomados y las gráficas resultantes. Además

de conocer las ayudas que se le están dando al alumno para el aprendizaje de cada una de las habilidades y pautar su retirada.

 

ABA analiza los comportamientos de las personas y aplica los principios básicos de aprendizaje para aumentar o disminuir conductas hasta lograr los objetivos marcados, adaptando el tratamiento al niño y fomentando su autonomía e independencia. La terapia es individualizada, y el objetivo será enseñar habilidades nuevas y el control de comportamientos inadecuados.

 

La terapia estará basada en programas, es decir, que para cada habilidad que se vaya a enseñar al niño se diseñará un programa por parte del supervisor. La programación será global, cubriendo todas las áreas del desarrollo: habilidades de juego, comunicación, habilidades académicas, habilidades sociales, lenguaje, imitación, habilidades de autonomía personal y cualquier otra área que esté afectada en el menor (en función del número de horas de intervención). Todos los programas se diseñan para poder ser aplicados en contextos naturales, es decir, que las habilidades enseñadas en la clínica se pondrán en práctica por el niño en su vida diaria.

 

Los entornos de trabajo también se adaptarán a las necesidades del niño, realizando las sesiones fuera del centro, si fuera necesario.

Existen algunos mitos sobre esta terapia:

* Falta de generalización de los aprendizajes: esto sucede cuando la programación no está bien diseñada y no se le dan al menor distintas posibilidades de aplicar lo aprendido en los contextos naturales. Por lo que no sería un déficit de la metodología en sí, sino una mala aplicación de la misma por parte del profesional.

* Castigos: el castigo es un principio de aprendizaje que consigue la reducción de una conducta no deseada. Se aplica sólo cuando no han sido eficaces otros procedimientos basados en el reforzamiento de conductas alternativas y siempre y cuando no suponga un riesgo para el menor, sin utilizar en ningún caso violencia física o verbal.

* Sólo se utiliza en autismo: se utiliza para la enseñanza de habilidades de cualquier persona, independientemente de su desarrollo. Incluso esta metodología es usada para modificar conducta organizacional en empresas y en personas adultas con demencias.

* Sólo se obtienen resultados con niños pequeños: los estudios han mostrado una mayor eficacia de la intervención cuanto más pequeño sea el niño, pero esto no significa que con niños más mayores no se consigan resultados positivos.

* Sólo se obtienen resultados con tratamientos intensivos: Igualmente el número de horas es importante y es una variable a tener en cuenta, pero los tratamientos no intensivos también resultan eficaces, aunque se puedan trabajar menos habilidades o el tiempo en adquirir nuevos aprendizajes sea mayor.